Capitulo 10: La Batalla


Llegaron a la cita de noche y escondidos en el vagón de carga de un tren. Sighisaroa, monumento de la región de Transilvania, se encontraba desierta, luego que los turistas se marcharan llevando el alboroto sacrílego de sus flashes fotográficos y suvenires. Allí quedada sola la antigua ciudad, fantasmagórica bajo la luz aterciopelada de la Luna Llena, era la hora de los espectros que comenzaban a dejar las ruinas para retomar las rutinas interrumpidas hacia siglos por la guadaña del tiempo y la muerte, como cada noche, como si no existiese mañana ni ayer en el Medioevo petrificado de la ciudad de Sighisaroa. Sin embargo, esta vez sería distinta, pues en la quietud sacra irrumpían las voces irreverentes de unos seres que antaño habían sembrado terror en esas tierras y las ánimas, en lugar de esconderse y rezar como entonces, se acomodaron en sus graderías invisibles a gozar del espectáculo.
-¿Qué hora es, Susy?
-Deja de llamarme así, Dennis. Son las once y veinte
-¡Qué temprano! Te dije que tomáramos el siguiente tren
-Pues aprovechemos de recorrer, ya que no podemos tomar los paquetes turísticos
-No tiene nada de interesante, solo son casas viejas…
¿Era nostalgia de su época perdida lo que aguardaba detrás del amargo mirar de Dennis? en absoluto. Poco recordaba del tiempo en que había vivido y en su memoria prevalecía el hondo hedor que lo envolvía todo, las hambrunas y la presencia fastidiosa de una Iglesia que los atormentaba con pesares futuros y presentes, a decir verdad el único buen recuerdo que conservaba eran los carnavales y ésos no tienen época. Por eso es que en el modo en que miraba los corroídos muros se leía más bien una burla, un desprecio sarcástico como “He ahí que ustedes son polvo añejo para turistas y yo sigo siendo la vida…”
 Los sobrecogedores aullidos desgarraron la noche provenientes de las afueras de la ciudad les anunciaron que había llegado la hora y que debían comenzar a fingir que estaban comprometidos con la batalla. En dos súbitos saltos aparecieron ante ellos los dos hermanos, apenas vestidos con jirones de cuero en sus zonas más delicadas y profiriendo pequeños gruñidos de desafío
-¿Solo dos? Qué mal, uno de nosotros sobra…
Dijo Tristán
-Yo diría que a ustedes les faltan- replicó Jack Elliot y agregó dirigiéndose a su hermana- Encárgate  de la asesina de Vasily, Estela- al sentirse aludida, Margarita sonrió con dulzura- Yo me encargo de estos pequeños zancudos…
Inmediatamente el ambiente se tensó  en los dos frentes de la pelea, como si de repente el aire se hubiese cargado de electricidad y todo se convirtiera en un caos de sonidos, movimientos en cámara lenta y adrenalina.
 Estela le mostró los dientes con un gruñido a Margarita y en un ágil movimiento salió corriendo por las calles de la ciudad, seguida a brinquitos encantadores por una vampira risueña.
-Ahora eso es un duelo de machos, uno a medio… porque entre los dos no hacen uno
Dijo Jack Elliot. Tristán y Dennis seguían quietos sin saber qué hacer, no porque no estuvieran acostumbrados a las peleas, sino porque jamás las habían planificado
-Vamos, ataquen ¿Tanto miedo me tienen? Les estoy dando ventaja, chupasangres. Si tienen algo de dignidad, muévanse. No vine hasta Rumania para verlos allí parados, Vine a vengar con sangre maldita el crimen contra nuestro hermano ¡Los suyos asesinaron uno a uno a toda nuestra familia! Los lobos solo queremos subsistir en calma, ustedes no merecen pisar la tierra
-Lobito ¿Por qué tienes la boca tan grande?
Se burló Dennis corriendo hasta él
-Para morderte mejor
Contestó Jack Elliot transformando su cuerpo en un enorme lobo de pelaje negro y rojizo para responder al ataque del vampiro con un salto. Allí intervino Tristán interrumpiendo el salto del animal en el aire, yendo a dar a tierra juntos y forcejeando. En vano trató Tristán de buscar el cuello del lobo que se defendía con garras y colmillos, sin dejar de luchar, volvió a cambiar de forma y de un golpe envió lejos a Tristán, pero no alcanzó a incorporarse porque entonces arremetió contra él Dennis y nuevamente necesitó de la forma lupina para proteger su cuello.
Si algo concluyeron los vampiros en aquella primera confrontación fue que con el licántropo Jack Elliot no podrían aplicar las experiencias de sus enfrentamientos callejeros con humanos, pues esta se trataba de una batalla animal.
 Sin cambiar de forma, Jack Elliot pudo zafarse al fin de Dennis y ponerse en pie antes de que los vampiros volvieran a él. En tal posición no se atreverían a un ataque frontal, intimidados por los poderosos colmillos que en cada gruñido exhibían su escalofriante blancura.
 En tanto, en el frente de las féminas las cosas se iban hilando de un modo muy distinto. Estela se había adentrado entre los muros de la ciudad muerta haciendo un uso ejemplar de sus mejores recursos: el sigilo y la audacia. De esta forma había llevado a Margarita tras sus pasos hasta encerrarla en una casa donde suponía facilitar la cacería. Pensaba con desprecio en la vampira que había asesinado a su amado hermano, por eso pretendía confundirla, enloquecerla de desesperación y convertirla en una presa fácil para darle la muerte vergonzosa que merecía. Trepada en la escalera interior sintió los pasos de la vampira entrando, luego le bastaron un par de movimientos para cerrar la puerta y descender; entonces, para su desconcierto, se halló sola en la habitación y un oscuro pensamiento, como una sombra a sus espaldas, le dijo que acababa de beber su propio veneno. Estela se transformó en loba y se agazapó furiosa mirando a todos lados, aguzando sus sentidos para tratar de prever un ataque, pero lo sabía bien, ya no tenía la fortuna a su favor.
 El cuerpo a cuerpo de Jack Elliot y los vampiros continuó más o menos constante. Era una batalla de dimensiones épicas, sobrehumanas, sin pausas ni piedad, pues sin que se dieran cuenta, un fuego milenario despertaba su ardor en aquella lucha donde las leyendas de los grandes temores del hombre se enfrentaban a dentadas y zarpazos. Nadie podría decir que nuestros protagonistas eran enemigos débiles, por el contrario, entre los dos constituían un poderoso equipo; con la fuerza de Dennis y la agilidad que su contextura física le brindaba a Tristán, podían considerarse temibles incluso entre otros vampiros.  El caso residía en que Jack Elliot era realmente fuerte y disfrutaba demostrándolo ante sus enemigos, aunque reconocía que éstos lo hacían esforzarse más de lo usual en una pelea. Su fino olfato de lobo no había encontrado en aquellos adversarios ni un rastro de miedo ni de nada más que la sangre seca que impregnaba sus ropas y eso le inspiraba un solemne respeto.
Cansados de una confrontación que parecía no tener final, Dennis y Tristán se decidieron a atacar a un tiempo, abalanzándose sobre la forma humana de Jack Elliot, pero como si se tratara de un par de niños, éste se los quitó de encima con dos golpes y ambos vampiros fueron a dar al suelo uno sobre el otro
-Así no vamos a acabar nunca
Murmuró Tristán tratando a duras penas de quitarse de encima a su amigo
-Hay que definir el combate de una vez
-Sí, qué genial idea- ironizó- como si fuera tan fácil…
-Ya puse mi parte, aporta algo
-Trabajo en equipo
-Suena simple, pero ¿Cómo?
El licántropo se acercó a ellos a paso ligero, excitado con el tono que iban tomando las cosas. La respiración agitada, los músculos en extrema tensión, la sonrisa burlona.
-¿Qué pasa, zancudos? ¿Negocian su rendición, cobardes hijos de puta?
Los aludidos se incorporaron lentamente sin dejar de mirarlo, tragando saliva, tratando de disimular que en verdad estaban cansados y desmoralizados. Sus mentes funcionaban a mil, examinando el espacio, analizando sus probabilidades. Como si se tratara de un milagro, si es que estos de verdad existieran, los casi doscientos años de convivencia surtieron efecto y con una mirada sincronizaron sus ideas para urdir un plan
Dennis se dejó caer, provocando las sonoras carcajadas de Jack Elliot que retumbaron de soberbia en la soledad de la noche, a su vez Tristán retrocedió unos pasos con discreción
-¿Te quebraste una uña, vampirito?
-Solo espero. Los vampiros tenemos toda la eternidad para esperar… no somos sucios animales
-¿Y qué esperas?
-A que te aburras para poder ir a buscar a tu hermana de una vez
-¿Qué…?
-Nunca es tarde para experimentar la zoofilia con una lobita así, me pregunto si a la hora de la acción actuará como humana o como perra… Ya sabes, nosotros no teníamos nada que ver en la muerte de tu primo, solo accedimos a esta ridiculez por el premio que obtendríamos
Las palabras alteraron de sobremanera al licántropo que se abalanzó sobre Dennis transformándose en lobo mientras lo hacía, sin fijarse en que justo en ese momento Tristán se ponía en posición de ataque. Jack Elliot estaba fuera de sí gruñendo sobre Dennis, quien con la pura fuerza de sus brazos trataba de defenderse de los dientes del animal. Tal oportunidad aprovechó Tristán para saltar sobre el lobo y de un certero movimiento fracturarle la cola, éste se volteó emitiendo un feroz aullido de dolor e intentó perseguir a su agresor, quien ya había retrocedido fuera del alcance de sus fauces, pero el dolor y el desequilibrio afectaban la agilidad de sus movimientos. Ése fue su segundo error: al girar en busca de Tristán, dio la espalda a Dennis y éste trepó a su espalda mordiendo vorazmente en la zona lumbar de su columna quebrándole dos vértebras. Con un grito tan desgarrador que erizaba los pelos de pavor, Jack Elliot recobró su forma humana, tendido en el suelo entre la sangre que brotaba de su herida y horribles gemidos de dolor
-¡Unos canallas! ¡Son unos canallas indignos, hijos de puta!
-¿Y qué si lo somos?
Dijo Dennis con frialdad, escupiendo los pelos que le quedaron en la boca después de la mordida. A su lado Tristán contemplaba la escena con gesto impasible, algo bloqueaba su mente, una especie de impulso inmemorial, más intenso y terrible que su sed de sangre
-Vámonos- dijo al fin, desviando la mirada para huir de aquellos extraños pensamientos- Busquemos a Margarita y larguémonos de esta mierda
 Uno a uno fueron explorando los antiguos edificios de Sighisaroa, hasta que Tristán dio con el correcto. Al abrir una puerta, los rayos de Luna iluminaron a una loba gris que le mostraba los dientes con locura. Su cuerpo estaba marcado con pequeñas heridas de poca gravedad y sus ojos denotaban un intenso cansancio mental. Estela se transformó en mujer y se puso en posición de ataque para enfrentar al nuevo adversario
-Susy…
Dijo desde la oscuridad una dulce y conocida voz.
-¿Susy? –Repitió Estela con indescriptible asombro, mirando a todos lados en busca de la imagen asociada al nombre. El asombro fue compartido por Tristán- ¡Ella fue quien nos traj…!
No pudo terminar la frase, pues en ese mismo momento la oscuridad escupió la fugaz imagen de Margarita saltando sobre el cuello de la mujer lobo, rompiéndolo de una sola mordida
-¡Margarita!
Gritó Tristán con desesperación. Aquella mujer sabía algo de su Ilusionista, no podía ser de otro modo. A sus pies veía la sangre donde se diluía una nueva esperanza y aquél calor que se disipaba entró a inflamar su corazón
-Cómo pudiste… Margarita…
Los puños del vampiro se cerraron con furor y dios sabe qué habría sucedido si Dennis no hubiese estado a su lado para abrazar (¿o sujetar?) el hombro de su atribulado amigo. Tristán se soltó suavemente y se alejó rápidamente de ellos en dirección al lugar donde habían dejado el cuerpo de Jack Elliot.
Cuando Dennis y Margarita lo alcanzaron, Tristán ya había volteado el cuerpo medio desangrado del licántropo y le hablaba con avidez
-… ¡Dime de dónde vienen! ¿¡Cómo fue que llegaron aquí!? Por favor, te lo ruego… -la única respuesta que recibió fue un escupitajo manchado de sangre enviado con sus últimas fuerzas, pero aun seguía vivo y Tristán insistió con desesperación- ¡Os daré sepultura a ti y a tu hermana!  ¡Por favor dímelo!
Jack Elliot cerró los ojos con pesar. Aquél era el dedo en la llaga, temía que sus cuerpos quedaran en la intemperie como alimento de bestias, pero aunque deseaba responder a su asesino para garantizar el descanso digno, por lo menos de su hermana, las fuerzas ya comenzaban a abandonar su cuerpo y el aliento comenzaba a desvanecerse en su garganta
-K-Kastoria… Grecia…
La fuerza abandonó para siempre su cuerpo al mismo tiempo que Tristán se levantaba aún consternado. Su mirada permaneció fija en el suelo, sin atreverse a levantarla y encontrarse con los ojos verdes de Margarita…
La vampira también lo miraba a él, dolida sin saber por qué. Hizo el intento de decir algo, pero se detuvo confundida
-Susy… dile Susy…
Musitó Dennis a su oído con malicia, mas ella sabía que esa no era la palabra que buscaba. A pasos lentos se acercó a su amigo
-Tristán
Él la miró, acarició sus alborotados rizos con descuido y se alejó. Ése era un tema que deberían tratar después.
-Dennis, ayúdame a recoger los cuerpos, por favor. Quiero cumplir mi promesa antes de irnos
-¿Dónde iremos ahora?
-A Grecia
 El entierro fue breve y sin ceremonias, solo se encargaron de cavar una fosa lo suficientemente honda como para que los cuerpos no fueran hallados jamás y allí pusieron a los dos hermanos juntos, acurrucados uno contra otro como los cachorros de una camada de lobos. Luego se marcharon con prisa, el paso por Rumania no había sido una buena experiencia para nadie.
Al día siguiente todo fue como siempre. Los turistas llegaron, tomaron fotografías y compraron suvenires, jugando a creer las fantásticas historias del vampiro de Transilvania, sin saber que solo una noche atrás las solitarias calles de Sighisaroa habían visto la más impresionante y dolorosa batalla entre vampiros y sus enemigos naturales, los licántropos; que allí unos habían cerrado un capítulo en su inverosímil historia y otros le habían puesto punto final.

1 comentario:

  1. Batallas, intrigas, y emoción desenfrenada.

    Aunque si me lo preguntas, si yo fuera el lobo, le hubiera dicho a Tristán: "Quédate con la duda zancudo".

    El Chico de la Risa Estruendosa.

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